Bailame el agua, útname de amor y de otras fragancias de tu jardín secreto.
Sácame dequicio. Hazme sufrir. Ponme a secar como a un trapo mojado.
Lléname de vida. Líbrame de mi estigma. Llámame tonta. Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora.
No me arrastres, no me asustes. Vete lejos pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo. Toca mi ojos, nota la textura del calor.
¿Por cuanto te vendes? Píllate los dedos y deja que te invite a un café. Caliente, claro. Y sin azúcar.
dilluns, d’agost 28, 2006
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